Una de las primeras dudas que surge en cualquier departamento de RRHH cuando descubre el crédito de formación es la más lógica: ¿qué cursos son realmente bonificables por FUNDAE? La respuesta corta es más amplia de lo que muchos creen: es bonificable prácticamente cualquier formación relacionada con la actividad de la empresa que contribuya al desarrollo profesional de la plantilla. Pero hay matices, requisitos y algunas excepciones importantes que conviene conocer para no llevarse sorpresas. En esta guía te explicamos qué entra, qué queda fuera y por qué la formación en idiomas es, año tras año, una de las más bonificadas de España.
El criterio general: formación ligada a la actividad
FUNDAE no publica una lista cerrada de cursos "aprobados". El principio que rige el sistema es sencillo: la acción formativa debe estar relacionada con la actividad profesional de la empresa y servir para mejorar las competencias de sus trabajadores. Bajo ese paraguas cabe muchísimo, siempre que la formación tenga un objetivo profesional claro y no sea un curso de ocio o puramente personal sin conexión con el puesto.
Esto da a las empresas una gran libertad de elección: pueden decidir qué formación necesitan, quién la recibe, en qué modalidad (presencial, teleformación u online, o mixta) y con qué proveedor. FUNDAE se limita a poner el marco y las reglas para que esa formación salga bonificada.
Las categorías de cursos más bonificadas
Aunque casi todo cabe, en la práctica las empresas concentran su crédito en unas pocas grandes familias de formación:
- Idiomas. Inglés, francés, alemán, portugués, español para extranjeros y más. Es una de las categorías estrella: la globalización, la internacionalización de las pymes y la atención a clientes extranjeros la convierten en una necesidad transversal a casi cualquier sector.
- Formación técnica y de herramientas. Cursos centrados en competencias específicas del puesto: software, procesos, maquinaria, normativa sectorial, certificaciones profesionales, ofimática avanzada, etc.
- Habilidades y competencias transversales (soft skills). Liderazgo, gestión de equipos, comunicación, ventas, atención al cliente, gestión del tiempo o trabajo en equipo. Son aplicables a casi cualquier rol.
- Prevención y seguridad laboral. Formación que ayuda a cumplir la normativa y a proteger a los empleados frente a riesgos.
- Transformación digital y nuevas tecnologías. Analítica de datos, ciberseguridad, IA aplicada, marketing digital… un área en pleno crecimiento.
En todas ellas, el requisito de fondo es el mismo: que aporten valor profesional real a quien las recibe.
Por qué los idiomas son el curso nº1 bonificado
Según los propios datos de FUNDAE, los cursos de inglés ocupan de forma recurrente el primer puesto entre las formaciones que las empresas españolas eligen para gastar su crédito. Y tiene toda la lógica: el idioma es una competencia transversal (sirve al comercial, al técnico, al directivo y al administrativo), tiene un impacto directo en el negocio (abre mercados, mejora la atención al cliente internacional, agiliza la comunicación en multinacionales) y su progreso es medible con marcos objetivos como el MCER (A1-C2).
Además, la formación de idiomas encaja perfectamente con la modalidad de teleformación, que permite formar a equipos en varias sedes o en remoto con el mismo seguimiento. En tuSpeaking toda nuestra formación de idiomas es 100% bonificable por FUNDAE: puedes verla en nuestra página de formación de idiomas para empresas o directamente en inglés para empresas.
Qué queda fuera: lo que NO es bonificable
Igual de importante es saber qué no se puede bonificar, porque aquí es donde muchas empresas cometen errores:
- Congresos, jornadas, ferias y seminarios no son bonificables como formación programada.
- Formación sin relación con la actividad profesional de la empresa o los puestos.
- Acciones que no cumplen la duración mínima (al menos 2 horas) o que superan las 8 horas diarias.
- Formación de la que no se puede justificar la asistencia o que no deja rastro documental.
- La formación de autónomos, que no cotizan por formación profesional y por tanto no pueden bonificarse por esta vía.
Puedes revisar el detalle de estos puntos y los fallos más comunes en nuestro artículo sobre requisitos y errores frecuentes de FUNDAE.
Requisitos que debe cumplir el curso bonificable
Para que un curso sea efectivamente bonificable, además de estar ligado a la actividad, debe cumplir unas condiciones básicas: ser gratuito para el trabajador, tener una duración mínima de 2 horas, respetar los límites de participantes por grupo (30 en presencial, 80 en teleformación) y contar con un sistema que permita acreditar la asistencia y la finalización (al menos el 75% de los contenidos por alumno). Si quieres entender de dónde sale el dinero y el marco general, empieza por qué es FUNDAE y cómo funciona el crédito.
Cómo elegir bien la formación bonificable
Que casi todo sea bonificable no significa que cualquier curso sea una buena inversión. La clave está en elegir formaciones que respondan a una necesidad real del puesto y de la empresa, no en gastar el crédito por gastarlo. Un buen punto de partida es hacer una pequeña detección de necesidades: ¿qué competencias frenan hoy a tus equipos?, ¿qué habilidades exigirá el negocio en los próximos meses?, ¿dónde hay más margen de mejora con impacto directo en resultados?
A partir de ahí, conviene priorizar la formación que sea transversal (útil para varios departamentos), medible (que permita evaluar el progreso) y sostenible en el tiempo (que se pueda continuar en planes plurianuales). Los idiomas cumplen las tres condiciones, y por eso encabezan el ranking. Un proveedor con experiencia te ayuda a alinear la formación con los objetivos del negocio y a diseñar un itinerario que aproveche el crédito de forma eficiente, en lugar de un curso aislado sin continuidad.
En resumen
Es bonificable por FUNDAE casi cualquier formación ligada a la actividad de la empresa: idiomas, formación técnica, habilidades, prevención o transformación digital. Quedan fuera los congresos y seminarios, la formación sin relación con el puesto y la de autónomos. Los idiomas son, de largo, una de las categorías más bonificadas por su carácter transversal y su impacto en el negocio. El siguiente paso natural es calcular cuánto crédito tiene tu empresa y diseñar un plan para aprovecharlo: lo tienes todo en nuestra guía de formación bonificada con FUNDAE.
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